En 1991 trabajaba en el barrio de Núñez en Buenos Aires. Salvo que lloviera, todos los días caminaba desde la calle Cabildo hasta Avenida del Libertador, ocho cuadras de ida y otro tanto de regreso, Para que la caminata no fuera aburrida, miraba las casas por las que pasaba. Me llamaba la atención sobre todo una casa muy vieja, rodeada de un jardín muy grande y arbolado. Nunca veía a nadie y parecía estar abandonada. Como lector ávido, desde hacía tiempo tenía ganas de probar la creación de mis propias historias. Esa casa me inspiró a escribir mi primer cuento que se llama, precisamente, La Casa. Lo escribí sin tener mucha idea de hacia dónde iba y terminó siendo una historia de fantasmas, esa casa sin duda los inspiraba. Escribí una primera historia y se la di a leer a un conocido. Me dijo que estaba muy bien, pero que eso era solo el principio de la historia. Que había mucho más que contar. Así fue que retrabajé la historia que terminó siendo el doble de larga. ...